Benasque, el Pirineo de verdad

Benasque, el Pirineo de verdad

27 julio 2013 Artículos 0

Benasque, el Pirineo de verdad – ABC.es.

 

Después de haber visitado paisajes en todos los confines, el conde Henri Rusell decubrió en estas montañas una belleza de la que nunca podría separase

Cuando en 1842 un naturalista francés y un aventurero ruso organizaron la expedición para conquistar la cima del Aneto, su principal temor era no tropezarse en el lado español con algún pastor aragonés que les atacase a navajazos. Los ecos de la invasión napoleónica todavía resonaban por el paso del Portilón por donde tropas francesas habían penetrado en la Península con armas y pertrechos apenas treinta años antes. Por suerte, en aquellos tiempos, la conquista de los Pirineos preocupó poco a los militares y mucho a héroes románticos como el conde Henri Rusell, que después de haber visitado paisajes en todos los confines del planeta descubrió en estas montañas una belleza de la que nunca podría separarse.

En la vertiente española, uno de sus lugares predilectos fue el Valle de Benasque, especialmente los lagos de Batisielles. Por desgracia, desde que este millonario francés se dedicaba a explorar rincones ignotos hasta que mi abuelo, José Serbeto Ferrer, levantó después de la Guerra Civil en Castejón de Sos el primer hotel moderno del valle, con teléfono en todas las habitaciones, orquesta, piscina y un cocinero francés, estas montañas permanecieron prácticamente ocultas para el turismo. Ahora, al contrario, hay que trabajar para protegerlas de los turistas, que las invaden gratamente en verano y en invierno.Benasque tiene ahora los mejores hoteles, y el camino que Rusell diseñó cuidadosamente para subir a Batisielles teniendo en cuenta el paisaje que se disfrutaba en cada una de sus curvas se llena cada día con una romería de caminantes que lo ascienden y solo se preocupan de cuánto falta para volver al valle y contarlo. Hoy en día, para ir caminando entre Benasque y Anciles (cuna del general Ferraz, que dio nombre a la calle de Madrid donde tiene la sede el PSOE) hay quienes se pertrechan como antes para subir a la mismísima cumbre del Aneto, porque la naturaleza no significa lo mismo que hace veinte o treinta años. Esta temporada, en especial, las aguas del Ésera han dado un buen susto, se han llevado trozos de Benasque, han destruido el camping de Castejón y nos han hecho temblar igual que en los sesenta hizo el barranco Remáscaro, como si la montaña quisiera recordar quién manda.

El agua produce electricidad, nieve para el esquí en Cerler y trabajo en la embotelladora de Veri, pero de vez en cuando el río da un golpe reclamando que este espacio ha sido siempre suyo, desde que hace miles de años horadó el congosto de Ventamillo, el prodigioso desfiladero por el que se entra al valle, casi como quien sale de un túnel para descubrir un paraje secreto e inaccesible. Así que para merodear por la montaña, caminando o sobrevolándola en parapente, para comer bien, para dormir mejor, para disfrutar cada fin de semana con las fiestas que se suceden por los pueblos, para refrescarse, para pensar, para planear otra visita en otoño para buscar setas, para soñar con el esquí en invierno, para ayudar un poco a olvidar la riada, para descubrirlo quien no lo conozca, todo el mundo es bienvenido en el Valle de Benasque.

A tiro hecho

 

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